Tragedia en “El Salto de La Llovizna”. 23 de Agosto de 1964.

Fue el día viernes 21 de agosto de 1964, cuando quedó instalada en Ciudad Guayana, la XIV Convención Nacional de la Federación Venezolana de Maestros, acto que se realizó en el salón Cuyuní de la Planta Siderúrgica del Orinoco, ubicada en la zona de Matanzas y la cual conto con la asistencia de 500 delegados efectivos y 300 fraternales entre ellos algunos pertenecientes a la Confederación de Maestros de América Latina.

Foto: Archivo del diario Ultimas Noticias

Las delegaciones fueron hospedadas en el Hotel Cumucunuma, para hoy en día conocido como el Hotel Dos Ríos, y el día domingo siguiente al acto de inauguración, los dirigentes magistrales atendieron a una invitación del Concejo Municipal del Distrito Caroní, una fiesta familiar dominical que se había organizado en su honor para la celebración del evento. En tal sentido, se eligió para ello una de las islas que se forman en el río Caroní y que forman parte del Parque Nacional de La Llovizna en Puerto Ordaz.

Cuando Edelca creó el Parque la Llovizna, construyó dos puentes colgantes: uno a la entrada y el otro para pasar el salto más impresionante y recibir su mojada de llovizna. Se dice que la tragedia vino por imprudencia de los maestros.

Para llegar al lugar era necesario atravesar un puente colgante de madera de 22 metros de longitud y 1,20 de ancho, con travesaños pegados sobre hierros cimbreantes por el peso de la estructura. La plataforma, sujetada a guayas por tensores llamados “perros”, tenían una longitud de 80 centímetros. El espacio entre el piso y la guaya quedaba el vacío. En cada extremo, el puente tenía una armadura de tubos soldados que cedieron por el exceso de peso, así lo describió el periodista Víctor Manuel Reinoso en una edición especial de la revista Elite (1964). El viejo puente no resistió el peso de la cantidad de personas que intentó cruzarlo, y pararse todos al mismo tiempo para tomar fotos y apreciar la belleza del paisaje.

Foto: Archivo del diario Ultimas Noticias

Cuenta Jesús Fuentes, periodista del diario de Guayana en un artículo aparecido en dicho diario el; 14 de Septiembre del 2015 que; “Los maestros venían alegres y contentos para recibir su almuerzo de homenaje a la federación. Se bajaron de los autobuses como encantados y maravillados por la belleza de la naturaleza. Sin pensarlo fueron directamente al puente colgante; la estructura estaba formada por tablones de maderas gruesa y guayas de acero que se expandían por los 17 metros de largo por un metro y medio de ancho.

Los vigilantes del parque le sugirieron que se bajaran, pues el puente no aguantaba tanto peso, pero no hicieron caso. El puente estaba construido sobre cuatro guayas de acero, fijadas en bases de concreto. No se rompió ninguna guaya, sino que se desprendió una de las bases haciendo que girara y luego se desprendió el puente con el fatal desenlace.

La mayoría de los fallecidos quedaron atrapados debajo del puente dentro del agua. La Gobernación del estado Bolívar informó que fueron 50 los fallecidos, entre maestros, familiares y turistas. Sin embargo, nunca se supo con exactitud la cifra de fallecidos”.

Foto: Archivo del diario Ultimas Noticias

Cuenta además Fuentes en su artículo que: “Toda esta historia es revelada en exclusiva por Vicente García, maestro trujillano de trayectoria honorífica al diario El Universal de Caracas”.

“Un año después de la tragedia, 23 de agosto de 1965, cuenta Vicente García, uno de los sobrevivientes a esta catástrofe, que el hecho ocurrió aproximadamente a las 11:30 am”. “Relata que se encontraba tomando unas fotos a los paisajes del parque cuando, de pronto, una maestra, subdirectora, “me llama, que vaya con ella al puente. El estruendo del choque del agua es tan ruidoso que tapa los oídos, los trabajadores y vigilantes del parque advierten a los maestros que el puente está muy sobrecargado, pero los maestros, familiares y turistas estaban encantados con la belleza del Parque La Llovizna. En esos momentos, una guaya se desprendió lentamente con una de las bases del puente; los maestros empezaron a caer, sus gritos apenas se notaban con el estruendoso ruido de las aguas. La catástrofe concluyó cuando las guayas se enrollaron unas con otras y dejaron al puente arrastrado por la pronunciada corriente del río”.

Foto: Archivo del diario Ultimas Noticias

“A Vicente García no le sucedió nada, logró librarse de la tragedia y por circunstancias de la vida cayó de pie a un lote de tierra que estaba justo delante de él. Llegaron helicópteros pero no podían aterrizar por la cantidad de árboles que había en el parque.

Un bombero por fin se amarró un mecate de un árbol y bajó a salvar o socorrer a los sobrevivientes que estaban aislados en un islote.

Cuenta Vicente García que, al amanecer del día lunes, le tocó junto a otro colega sobreviviente buscar los desaparecidos, y amarrando una guaya a un camión, levantaron los escombros del puente y salió la nube de cadáveres”.

“En la vuelta al presente de la historia de la tragedia de La Llovizna, sólo queda la reflexión de un accidente por imprudencia humana”.

Por otra parte Felipe Hernández G., Cronista del Municipio Infante, en su blog el miércoles 19 de agosto de 2014, escribe lo siguiente:

Fotos: Archivo del diario Ultimas Noticias

“La noticia paralizó al país, mientras las estaciones de radio y televisión informaban de las actividades de la Comisión Única de Rescate que pudo salvar a una gran cantidad de personas que había logrado asirse a alguna raíz o asirse a las rocas. Bomberos y voluntarios pudieron trasladar a tierra a 150 educadores que habían quedado aislados y miraban con terror y asombro la tragedia desde los pequeños islotes. Tres días de duelo decretó el Gobierno nacional, presido por Dr. Raúl Leoni, de cuya esposa Menca Fernández de Leoni, murió su sobrina, la secretaria Irene Fernández.

De la delegación del estado Guárico fallecieron: de Valle de la Pascua, los docentes Nohemí Higuera de Guzmán (directora del G.E. “Francisco Lazo Martí”), su esposo, José Luis Guzmán (profesor de Matemáticas en el Liceo “José Gil Fortoul”) y su hermana María de los Santos Higuera-Higuera (maestra en la Escuela Artesanal Granja “Luis González”), además de Josefa Molina de Duque de San Juan de los Morros, y el maestro Lermith Hernández, natural de El Sombrero, trabajaba en Tucupido en la Escuela “Luis Guglieta Ramos”. Nohemí Higuera de Guzmán presidía la delegación de Guárico, como representante de la FVM-Seccional. Por el trágico suceso, el 24 de agosto de 1964 a través del Decreto Nº 35, el gobernador del estado, don Ricardo Montilla, decretó tres días de duelo.

Foto: Archivo del diario Ultimas Noticias

Aquella tragedia marcó para siempre al magisterio venezolano y la estimuló en su lucha por lograr una mejor educación en el país, y las justas reivindicaciones del magisterio impulsadas por los maestros Luis Beltrán Prieto Figueroa y la maestra Mercedes Fermín. Ambos educadores presidieron la convención y se salvaron milagrosamente.

El Ministerio de Educación en ese entonces ordenó construir en cada estado, escuelas que tuviesen como epónimo el nombre de cada uno de los maestros fallecidos, para perpetuar en el tiempo el recuerdo de estos insignes educadores, en ese sentido, en el estado Guárico, la memoria de la maestra Nohemí Higuera de Guzmán es recordada, porque es epónima de las instituciones educativas siguientes: En Valle de la Pascua: Unidad Educativa Estadal “Nohemí Higuera de Guzmán”, (Sector Banco Obrero). / Escuela de Especialidades “Nohemí Higuera de Guzmán”, (Urb. Las Garcitas). / Biblioteca Escolar “Nohemí Higuera de Guzmán”, (EBN “Francisco Lazo Martí”). En Tucupido: Unidad Educativa Estadal “Nohemí Higuera de Guzmán”. (Sector El Saco). Zaraza: Centro de Educación Inicial y Escuela Básica Nacional “Nohemí Higuera de Guzmán”; en el estado Mérida, en la ciudad de Tovar: Centro de Capacitación en Artes y Oficios “Nohemí Higuera de Guzmán”. Asimismo, la maestra María de los Santos Higuera-Higuera es epónima de un Centro de Cultura Nocturno en Las Mercedes del Llano; y los maestros Josefa Molina de Duque y Lermith Hernández respectivamente, son epónimos de sendas escuelas en San Juan de los Morros.

 

Foto: Archivo del diario Ultimas Noticias

A modo de corolario, puede afirmarse, que el 23 de agosto de 1964 quedó grabado para siempre como fecha indeleble en la memoria colectiva del quehacer docente y magisterial, no sólo de Venezuela, sino del mundo, ya que este día los predios del emblemático Parque Nacional “La Llovizna” en el estado Bolívar, fueron testigos de una tragedia que enlutó al país entero. Fueron 37 los maestros que perdieron la vida cuando intentaban atravesar uno de los puentes de madera utilizados para cruzar el río Caroní… Los maestros caídos en La Llovizna son un ejemplo a las posteriores generaciones magisteriales, sus luchas son estímulos para reivindicar mejores condiciones sociales y económicas, porque como dijo Luis Beltrán Prieto Figueroa, “los maestros caídos ayer son la cuota de vidas que el magisterio paga al progreso de Venezuela””.

 

Radiorescate/rr.

Felipe Hernández G.,

Jesus Fuentes/EDG

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