Retro reseñas del Cine Venezolano: “EFPEUM”

EFPEUM (Estructura Funcional para Encontrarse Uno Mismo) es un cortometraje escrito y dirigido por Mauricio Odreman, un artista que cometió el pecado mortal de sentir interés por la ciencia ficción, el surrealismo y la metafísica. Pues esto lo llevó a crear la que debe ser considerada como la primera cinta del género hecha en Venezuela. Cosa que, lejos de ponerlo en un pedestal y hacernos considerarlo como una leyenda de la cinematografía nacional, solo minó su carrera para siempre.

     La obra vio la luz en el año 1965 la cual, era una época en la que el espectador de cine casual no estaba preparado para la rareza y extravagancia que ofrecía el arte surrealista. Al tratarse de una historia consistente en simbolismos que abordaba tópicos fantásticos como la alquimia, la audiencia que acudió al estreno del cortometraje no fue capaz de comprender la visión de Odreman en absoluto. De manera cruel, se mofaron y rieron del proyecto como si se tratase de un filme de humor. Cosa desastrosa si tomamos en cuenta que en su momento existió una amplia cobertura de los medios con el fin de promocionar el filme como algo revolucionario.

La trama fue la siguiente: Un arquitecto (Samuel Roldán) ha ideado el proyecto más ambicioso de su vida. Se trata de ´´EFPEUM“ siglas para Estructura Funcional para Encontrarse Uno Mismo. Una especie de estructura que ayudará al ser humano a avanzar al siguiente plano existencial. Trascender hacia una realidad mucho más espiritual y placentera. Habiendo recibido el rechazo de los sectores intelectuales y siendo objeto de burla por estos mismos, este genio decide buscar la ayuda de un misterioso hombre que se dedica a la alquimia (Carlos Guerrero). Esta dupla parece estar dispuesta a hacer de ´´EFPEUM“ una realidad, sin embargo, con la llegada de Andreina (la esposa del arquitecto interpretada por Bertha Mantill) todo podría cambiar.

Como ya se habrán dado cuenta, la primicia es bastante ambiciosa. Este fue el segundo pecado mortal de Odreman. Y es que a pesar de que su intención revolucionaria para con el cine nacional es respetable e incluso admirable, lo cierto es que el director mordió más de lo que pudo masticar en este caso.

    La idea primaria del corto es la siguiente: El método científico (representada por el arquitecto) y el poder de la naturaleza (el alquimista) unen sus fuerzas para poder lograr el siguiente paso hacia el desarrollo de la humanidad. Pues esta es la única manera de conseguirlo. Sin embargo, al tratarse de dos energías opuestas, necesitan de un tercer agente que pueda unificarlos a ambos. Esa tarea la tiene el amor o en este caso: el sexo (representado por Andreína). Este es un mensaje complejo, maravilloso y autentico. No obstante, la película no consigue expresarlo de manera adecuada.

Por medio de muchas escenas ricas en simbolismos, Odreman pretendía expresar el mensaje antes mencionado. Además de intentar utilizar sonidos extraños en momentos clave para denotar algún detalle importante en la trama y así ayudar a comprenderla mejor. Sin embargo, estas técnicas fueron empleadas en vano puesto que si bien Mauricio sabía perfectamente todo lo que quería plasmar, siento que no tomó en cuenta la perspectiva del espectador. Este conjunto de secuencias bizarras con diálogos exuberantes puede resultar muy confuso para aquel que mire el filme y no tenga grandes conocimientos de lenguaje cinematográfico.

     La banda sonora también me brindó una experiencia muy extraña. Con el fin de hacer avanzar la historia, el director utilizó baladas dedicadas a ciertos personajes cuando estos se incorporan en escena o incluso a algunos tópicos que el libreto trata de abordar. Todas estas técnicas fueron usadas para suplantar a algún narrador que arruine la armonía rítmica en el palacio mental de Odreman que nos abría sus puertas en este metraje.

En conclusión, puede que no resulte muy difícil de imaginar el por qué EFPEUM fue recibida con tanta ironía en su momento. Su extraño lenguaje audiovisual y confuso clímax pueden provocar una reacción no deseada incluso en una audiencia contemporánea. Sin embargo, debo reconocer la iniciativa de su director al querer explorar en los campos poco ortodoxos del surrealismo. Además de haber intentado introducir al venezolano en el género Sci-Fi con un entusiasmo que puede notarse en la producción del propio cortometraje. Una pieza que nunca debe dejar de mencionarse cuando se habla de la historia de nuestro cine aun si resulta un experimento un tanto accidental.

Calificación final para esta película: 2 puntos sobre 5

Raúl Briceño

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