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MANEJO DE LA INFORMACIÓN

EN SITUACIONES DE EMERGENCIA

Cuando estemos actuando en un teatro de operaciones en condiciones o situaciones de emergencia, originadas o sobrevenidas por catástrofes como terremotos, inundaciones, deslaves, etc.
Bien sea como radioaficionados, rescatistas, voluntarios, periodistas o dirigiendo algún medio de comunicación que este cubriendo los acontecimientos que se generan en estos escenarios, debemos de tener siempre muy presente  el manejo y  la forma como debemos transmitir o difundir la información.
La información que se transmita, debe ser lo más fidedigna posible,  buscando siempre que  se origine a través de los reportes emitidos por los diferentes entes  gubernamentales que actúan en estos escenarios, Militares, Bomberos, Protecciones Civiles,  estaciones de radio aficionado, agrupaciones y grupos de voluntarios presentes, y además tomar en consideración los contenidos emanados de las Redes Sociales a través de internet, si existe la posibilidad de conectarse con ellas

Hoy más que nunca debemos tener muy en cuenta que es imprescindible, y como especialistas lo recomendamos ampliamente, que la gestión de una situación de catástrofe involucre no sólo a los profesionales que prestan ayuda en la  emergencia, llámese  (fuerzas armadas, Guardia Nacional, bomberos, policía, y otras agencias federales o estatales), sino también a los periodistas y a la sociedad en su conjunto. La razón es que la información actualmente fluye transversalmente y es un bien público. Cuando se producen catástrofes y situaciones de emergencia, la información es clave para saber cómo reaccionar, dónde dirigirse, qué hacer y cómo recibir asistencia y ayuda. Es en este tipo de situaciones en los que la comunicación se convierte en una herramienta crucial para la gestión de los riesgos y para una cobertura eficiente de los desastres.

Por otro lado y en este mismo contexto, la integración de las redes sociales representa un desafío para los medios de comunicación y los profesionales que, de una u otra forma, afrontan las catástrofes. Ahora, ya no sólo la Radio, Televisión y prensa pueden informar, de hecho también elementos comunicacionales  como Facebook, Twitter y YouTube, entre otros muchos medios, se convierten en centros de comunicación alternativos, con el relato de experiencias y noticias, con fotos y vídeos que nos aportan información muy valiosa; por ejemplo, en muchas ocasiones son las propias víctimas las que relatan lo que está pasando. Pero un riesgo cierto que también es preciso saber gestionar, son los rumores e inexactitudes que también en ocasiones se difunden a través de las redes y complican la ayuda a los afectados por las catástrofes. Dado que el papel de las redes sociales va en aumento, la gestión del flujo de información que circula por ellas durante una catástrofe se convierte en algo necesario. Pero hay que manejarlo siempre teniendo mucha cautela.

La prensa y los profesionales que actúan en condiciones de emergencias necesitan entonces trabajar con fuentes que sean fidedignas y que tengan credibilidad, algo que sólo se construye con el tiempo y con la experiencia adquirida durante el trabajo en situaciones de catástrofes en las que la coordinación se mantenga siempre entre las distintas partes. Otro punto vital es la verificación de la información que aparece en las redes sociales y se debe comprobar fehacientemente que es real y no rumores.

La experiencia durante pasadas catástrofes nos ha enseñado que a veces los datos que circulan por las redes sociales no están comprobados suficientemente o bien entran en contradicción con la información institucional que busca orientar y ayudar a los afectados. Por eso es importante en estos casos en que los medios de comunicación estén participando en una situación de emergencia se evite la superposición de información que confunda a la gente o aporten datos no verificados. El conocimiento de la fuente y su credibilidad son en sí algo esencial en la cobertura por parte de los medios, y en lo que deben incidir porque en esos momentos hay muchas vidas en juego,  y no únicamente índices de audiencia o ejemplares de prensa que se pueden vender.

Las redes sociales nos aportan información en tiempo real y esto sí que está cambiando la forma de actuar y responder ante las catástrofes, pero los profesionales involucrados en la ayuda y la asistencia necesitamos clasificar, limpiar bien esa información y seleccionar la que realmente tiene valor para tomar decisiones, gestionar adecuadamente la emergencia, evaluar los daños y las necesidades, y en consecuencia solicitar los medios humanos y materiales necesarios a cada situación.

 

Es fundamental que haya una buena organización, coordinación y órdenes claras en las tareas de asistencia y la llegada de la ayuda técnica y humanitaria, o el caos se extiende.
Para lograr una correcta actuación en situación de catástrofe,  la credibilidad de cada parte es crucial, y eso se consigue también con una actuación profesional exhaustiva antes de la catástrofe, de manera que la gente tenga el convencimiento de que la información que le llega por parte de las unidades de emergencias y de los medios de comunicación es real y creíble sobre todo lo que está sucediendo.

Durante una catástrofe no sólo las redes sociales juegan un papel destacado, también lo hacen y de forma muy importante las estaciones de radio profesionales, a las que todo el mundo tiene acceso, y también de radioaficionados, que permiten el contacto cuando todo lo demás falla.

Por otra parte y como complemento a todo lo que acabamos de señalar, y de cara a reducir el impacto de las catástrofes, necesitamos unos medios de comunicación alternativos en todo el sentido del concepto, que sean responsables, y que contribuyan a desarrollar una cultura de prevención que ayuden a cambiar determinadas conductas humanas que implican riesgos y que ayuden a una mayor coordinación y mejor información. Los medios son los que deben concientizar activamente a la sociedad sobre una serie de valores para estar preparados frente a las catástrofes, y a los profesionales que participan en los trabajos de emergencias les corresponde prepararse para actuar y transmitir una información útil y veraz al ciudadano.

Cuando se producen estas situaciones de emergencia, la relación entre medios de comunicación y autoridades es otra de las claves que permiten responder con eficacia ante la situación planteada. En este aspecto, los operadores de estaciones radioeléctricas en condiciones o situaciones de emergencia, necesitan  saber y tener muy en cuenta que lo primero es la gente y como ayudarla, y en esa tarea debemos centrarnos  y prepararnos todos. De aquí podemos apreciar que el aprendizaje y la preparación para actuar ante este tipo de eventos deben ser constantes y continuos por parte de todo el personal.

La búsqueda de responsabilidades políticas y culpables ante posibles errores cometidos durante los operativos de información en condiciones de emergencia, si los hubiera, viene después. La prioridad siempre debe ser el rescate y la ayuda a los afectados en las primeras 72 horas, las más cruciales y que son vitales en estas situaciones, por lo que necesitamos a los medios radioeléctricos acompañando y trabajando en la gestión de emergencia, sin distorsionar la orientación oficial, que debe apoyarse con mensajes responsables, firmes y confiables. Aquí es necesario que el portavoz de las autoridades construya una relación sólida con los medios que permita una información transparente y fluida.

Una catástrofe no es una película ni un reality show de la radio o la TV, por eso en estos escenarios de desastres la comunicación periodística, los comunicadores y operadores de estaciones radioeléctricas en situaciones de emergencia, debemos prepararnos lo mejor y más adecuadamente para que la información transmitida sea lo más clara posible, sencilla, sin sensacionalismos ni eufemismos.

La responsabilidad de los medios radioeléctricos y de las unidades de emergencias es enorme y debe estar siempre coordinada. Nunca podemos olvidar que la manera en la que los periodistas y los profesionales comunicadores en situaciones de emergencias cubren un evento de catástrofe tendrá su efecto en cómo reaccione la comunidad en su conjunto y las consecuencias que se deriven de ese escenario de desastre.

AFS/RR